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pág. 2
Aunque no escasean los libros sobre
el jazz muy pocos han intentado tratar la música en sí en términos
que vayan más allá de lo meramente descriptivo o impresionista.
La mayor parte de esos libros se han concentrado en el elemento de leyenda
del jazz y con el correr de los años se ha acumulado un material que
constituye poco más que una amalgama de crítica aficionada
con buenas intenciones. El hecho de que se haya confundido esto, con ciencia
y análisis serio, es atribuible no sólo al origen humilde y
socialmente "inaceptable" del jazz, sino también a la noción
muy generalizada de que una música improvisada por músicos
autodidactas y a menudo musicalmente ignorantes no merecía una auténtica
investigación musicológica.
El primer libro que se acercó
considerablemente a los materiales y la gramática del jazz fue, Jazz:
Hot and Hybryd (1946), de Winthrop Sargeant. Los patrones que fijara Sargeant
no volvieron a darse hasta diez años más tarde cuando el escritor
y compositor francés André Hodeir publicó su libro,
Jazz: Its Evolution and Essence, en el cual se volvieron a apretar los tornillos
analíticos aprovechándose plenamente la perspectiva posible
gracias a las innovaciones de Charlie Parker y del movimiento del jazz moderno
en su integridad.
La explicación oral y los
ejemplos musicales impresos no sirven como sustituto de la música
en sí. Si esto se aplica a las historias de la música "clásica",
es aún más cierto en lo referente al jazz, música básicamente
improvisada que desafía a la notación y en la cual resulta
imposible recurrir a la partitura escrita, cosa que (aunque hubiera partituras)
no tendría sentido. Así como nos interesa fundamentalmente
la "Heróica" de Beethoven, sólo de manera secundaria la ejecución
que alguien pueda hacer de la misma, en el jazz esta relación se
invierte.
Hoy día, gracias a los medios
audiovisuales no es difícil documentarse sobre el tema de la música
de jazz y sus distintos estilos, pero sí es algo más complicado
tener información de un análisis armónico, rítmico,
melódico, formal, tímbrico etc., sin olvidar la improvisación,
parte imprescindible de esta música.
EL RITMO
Dado que el ritmo y la inflexión
son los elementos que con mayor claridad diferencian al jazz del resto de
la música occidental, resulta especialmente revelador su estudio
en relación con sus antecedentes africanos.
En el sentido más amplio "swing"
significa un pulso firme regular. Si con esto se completara la definición,
la mayoría de la música "clásica" podría decirse
que tiene "swing". Al analizar el elemento "swing" en el jazz vemos que
existen dos características que por lo general no se dan en la música
clásica:
1) un modo específico de acentuación
e inflexión el cual se canta o ejecutan los sonidos.
2) una continuidad (o direccionalidad
que impulsa hacia adelante) que une entre sí los sonidos individuales,
en definitiva el "swing" es en música una fuerza que mantiene el perfecto
equilibrio entre las relaciones horizontales y verticales de los sonidos
musicales.
En la ejecución de la música
clásica, por ejemplo, existe una jerarquía de relaciones elementales
en la cual la altura es considerada más importante que el ritmo.
Un músico "clásico" puede y a veces debe ejecutar una serie
de sonidos teniendo en cuenta únicamente la exactitud vertical, sin
prestar especial atención a su fluir propulsivo, sin preocuparse
por las exigencias horizontales del pasaje.
Para el músico de jazz la
altura no se puede concebir sin un impulso rítmico de importancia
por lo menos igual al de aquélla. El ritmo forma parte de la expresión
musical del mismo modo que la altura o el timbre.
Al hablar de la "democratización"
de los valores rítmicos, quiero sencillamente decir que en el jazz
los llamados tiempos débiles no se ejecutan con énfasis menor,
tal y como sucede en la música "clásica". Por el contrario,
se los lleva al nivel de los tiempos fuertes y muchas veces se les da un
énfasis que va más allá del correspondiente a los tiempos
fuertes. Esta toma de conciencia del ataque y la sonoridad hace que el ejecutante
de instrumentos de viento de jazz ataque casi todos los sonidos, aun
en las escalas más rápidas y cuando el efecto pueda parecer
de notas ligadas. No es por mera casualidad que cuando los músicos
de jazz imitan con la voz su ejecución instrumental, utilizan sílabas
cuya consonante inicial es fuerte y elástica por ejemplo, djah bah
bah dah bah. En un caso similar, el músico "clásico" hubiera
utilizado las sílabas du y di pronunciadas con una d mucho más
suave y con vocales menos sonoras.
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ANIVERSARIOS (PÁG. 4)
Por Redacción
HACE 200 AÑOS (1800)
Nacen
PROSPER AMTMANN. Flautista y compositor de música para flauta. Cocertista activo entre 1830 y 1845, pues en esos años dio numerosos conciertos por países de Europa Central (Viena, 1836, Munich, 1839, etc.). Entre sus composiciones caben destacar: Gran dúo concertante y caprichoso para dos flautas. op. 1, Viena, Editor: Diabelli; Marcha Nacional Húngara para flauta y piano, op. 2, Viena, Editor: Haslinger; Aire variado para flauta y piano, op. 3, Viena, Editor: Mechetti; Tres grandes dúos para dosflautas, Milán, Editor: Ricordi; Doce Alemandas para flauta y piano, op. 8, Viena, Editor: Diabelli; Introducción y Variaciones brillantes para flauta y piano, op. 9, Viena, Editor: Haslinger; 7 Ejercicios en todos los tonos mayores y menores para flauta sola, op. 10, Viena, Editor: Haslinger.
BECQUIE, J.M., Estudió en el Conservatorio de París con Guillou y Tulou, obteniendo en 1822 el primer premio de flauta. Fue primer flauta de la Opéra Comique de Paris en 1821. Escribió Grand Fantaisie et Variations para flauta y orquesta además de otras fantasías y rondós, publicadas en París y editadas por Ph. Frère y A. Petit. Su hermano Jean Marie fue violinista, alumno de R. Kreutzer, que tocó en la orquesta de Jullien en 1838 durante su gira por Inglaterra.
ALOYSIUS BEERHALTER. En 1819 fue nombrado flautista de la Corte de Thurn y Taxis. También tocó otros instrumentos como el violonchelo y el clarinete en la orquesta de Stuttgart.
CHARLES COCHEFER. Estudió la flauta en el Conservatorio de París, obteniendo el segundo premio en 1819.
ANTON EISER. Profesor de flauta del conservatorio de Praga. En 1832 será primer flauta de la orquesta de Gratz y más tarde lo será del Teatro de Praga. Publicó algunas obras para flauta.
JEAN FRANÇOIS LAHOU, Estudió en el Conservatorio de París entre 1815 y 1818, mientras ocupó la plaza de flautista en la orquesta del Teatro Odeón de la misma ciudad. Marchó luego a Holanda para dirigir la banda del 9º Regimiento. Fue solista del Teatro Real de Bruselas entre 1822 y 1837. Entre 1833 y 1842 fue profesor del conservatorio de Bruselas, donde enseñó exclusivamente el sistema de flauta de ocho llaves. Le sucedió en el puesto de profesor su alumno Demeur. Otros alumnos destacados fueron, Aerts, Derudder, Leonard y Sax. También escribió un concierto flauta, tres dúos y numerosas fantasías y arias.
ABEL SICCAMA. Fue un flautista aficionado, ya que su trabajo principal era de profesor de lengua. En 1841 comenzó con la mufactura de flautas, concibiendo un sistema de flauta cromática sin llaves, que no tuvo mayor trascendencia. Más tarde fabricó otro modelo que exhibió en la Exposición de Londres de 1851. Fue el modelo llamado "Diatónico", obtuvo gran aceptación por parte de los flautistas Pratten y Richardson, aunque pronto quedó en el olvido por ser superior el sistema de Boehm con las sucesivas mejoras. Víctor Mahillon Fabricó en Bruselas sus modelos gacia 1850. En 1847, Siccama publicó en Londres, el libro Theory of the new Patent Diatonic Flute.
HACE 175 AÑOS (1825)
Nacen
PRIMO AGERO Y AMATEY, FELICIANO, Nació el 1-6-1825.Comenzó con la música como niño de coro de la iglesia Colegiata de San Ildefonso con la gratificación de tres reales diarios. Aprendió el canto llano, solfeo y latín. Desde 1839 hasta fin de 1841 marchó con su familia a Valladolid donde continuó el solfeo con el presbítero Damián Lucas, primer violín de la iglesia catedral y principió el estudio del piano con el organista de la catedral José María Méndez. En 1842 pasó a Madrid junto a su madre que era por entonces viuda y a la que mantenía. Desde 1842 hasta 1850 continuó Feliciano los estudios en el Conservatorio de Madrid, dedicándose con preferencia al estudio del piano y a la flauta bajo la dirección de Magín Jardín, en cuya clase llegó a ser suplente de su maestro en ausencias y enfermedades de éste, así en el solfeo que aprendían en la misma, como en el expresado instrumento, tomando parte como primer flauta en todas las funciones que por aquel entonces se daban en el citado establecimiento, como también en la grande y aristocrática sociedad artística y literaria del Liceo. Después estuvo de primer flauta en el Teatro de Variedades, continuando al propio tiempo los estudios de piano y de armonía con Antonio Aguado y Antonio María Alvarez Bedesktain. Por Real Orden de 24-1-1860 fue nombrado profesor interino de solfeo general en el Conservatorio por fallecimiento del Sr. Castellano (ver 22 enero, tomo I, Saldoni) con 4.000 reales anuales y que obtuvo en propiedad el 8-3-1860 con 6.000 reales. En 1879 estaba de excedente en el propio Conservatorio.
Fallecen
BECQUIE, J.M. (ver en 1800)
En San Benito de Bagues fallece CARLOS MASFERRER, flautista
que fue fraile. Había nacido en 1753.
JOHANN NEPOMUK CAPELLER. Fue guitarrista y flautista de la Corte en Munich hasta comienzos del siglo XX. Fue diseñador de la llave Do#-Re que se accionaba con el primer dedo de la mano derecha. Inventó la embocadura afinable, mencionado por C. M. von Weber en 1811, año que comenzó a dar clases a Th. Boehm. Compuso seis cuartetos para flauta, violín, tenor y chelo, cuartetos para dos flautas guitarra y chelo.
HACE 150 AÑOS (1850)
Nacen
JUAN AYNÉ. Nacido en Cataluña hacia 1850, posiblemente Tarragona, fue fabricante de instrumentos, editor y almacenista de música, cuyos negocios se iniciaron en 1870 con la apertura en Barcelona (calle de Fernando VII, número 53) de un establecimiento.
FRANÇOIS ANTHONI. Estudió en el conservatorio
de Bruselas, obteniendo el primer premio en 1866. En 1889 sucedió
a M. Dumon en el conservatorio de Bruselas, convirtiéndose en
profesor titular del mismo hasta su fallecimiento en 1907.
Fallecen
PAUL HIPPOLYTE CAMUS. Ingresó en el conservatorio de París en 1796. En 1806 estudió con Wunderlich. En 1813 abandona París para evitar ser incorporado a filas. En 1819 regresa para ocupar la plaza de flautista de del teatro de Porte de St. Martin, habiendo estudiado por esos años con Joao Parado (que fuera asimismo maestro de Ribas). También perteneció a la Orquesta de la Opera alemana e italiana en el Odeon de Paris en 1824. En 1836 adopta el sistema de Boehm con la llave de Sol # abierta, cambiando posteriormente al modelo de Dorus, que la tenía cerrada. Realizó numerosas visitas a Inglaterra como concertista y en 1845 lo hizo como superintendente de la producción de flautas sistema Boehm de la firma T. Prowse. También dedicado a la composición, escribió numerosas piezas para la flauta, además de un método: Méthode pour la Flûte Boehm, publicado en Francia en 1839 y que fue traducido al inglés en 1849. Sus obras para flauta fueron editadas por Carli (París), Pacini (París), Petit (París), Pleyel (París) y Ricordi (Milán).
HACE 100 AÑOS (1900)
Fallecen
FAUSTINO ECHEVARRÍA, Madrileño, fue grabador de música cuyo establecimiento estuvo activo entre 1853 y 1900. Fue el calcógrafo más importante en España de la segunda mitad del siglo. Trabajó pra N. Toledo, Casimiro Martín y los periódicos El Artista y la Gaceta Musical de Madrid. Hacia 1870 inició una fructífera colaboración con A. Romero y Andía.
KARL DOPPLER, Hermano de Franz. Fue Maestro de Capilla de en la Corte de Stuttgart entre 1865 y 1898. Compuso óperas, ballets y música para flauta.
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Rescatamos del pasado... (pág.19)
Por Redacción.
ARMONIPATIA. LAS FARMACIAS MUSICALES, FONOGRAFÍA
MÉDICA.
La Ilustración Musical Hispano-americana. Año
IV, nº 88, Barcelona, 15 de septiembre de 1891, pág, 624
Acaba de aparecer otra nueva escuela. Después de
los alópatas y los homeópatas tenemos ahora otros: los armonípatas
ó harmonípatas, es decir, con h o sin ella, como ustedes quieran.
Un canónigo inglés acaba de desarrollar en
un periódico de medicina, la idea de un instituto musical terapéutico,
en que se enseñe el arte de aliviar las enfermedades de nuestros conciudadanos
por medio de sostenidos y bemoles convenientemente combinados.
En efecto; el sabio en cuestión ha descubierto que
la música obra fuertemente sobre el organismo.
Y, esto es incontestable. Diez minutos de música
clásica bastan para producirnos jaqueca a los ignorantones que no
gustamos mas que de lo ligero y aumentando la dosis, es posible hasta que
nos ataque el mal de San Vito.
Cinco minutos de esos cilindros que pasean por las calles
muchos vagos que no hallan mejor profesión que la de dedicarse a músicos
ambulantes, transforman en energúmeno capaz de hacer cualquier cosa,
al hombre mas pacífico de costumbres y de temperamento mas apacible,
y el que esto escribe ha observado mil ocasiones, por desdicha suya, que
le atacaban estremecimientos nerviosos nada mas que al oír el primer
preludio de un flautín que acostumbraba tocar un ciego que tenía
el mal gusto de situarse precisamente al pie de un balcón todas las
noches. Afortunadamente los vecinos no eran muy amantes de dar limosna ni
al lucero del alba, y el ciego fue a situar sus reales a otra parte.
Como se ve, pues, la música produce sus efectos,
y desde luego no es uno de esos remedios de que dice uno:
-Si no hace provecho, tampoco hace daño.
Pero sí hay que administrarla convenientemente.
Hay solos de violoncello como dosis de hipecacuana, que
pueden, según sean, mas ó menos fuertes o mas o menos a propósito,
ayudar al organismo humano a recobrar la salud o perjudicarle terriblemente.
Los médicos lo afirman y no hay que dudarlo: ciertos remedios que
le quitan una enfermedad a una persona, se la producen a otra, por muy sana
que esté.
Así, pues, algunas notas agudas de clarinete calman
también un dolor de muelas; pero producen seguramente una rabiosa
jaqueca en una cabeza sana.
Por ejemplo, para curar el insomnio, el buen canónigo
inglés recomienda “un dúo de soprano y de contralto, con acompañamiento
de violín”, —pero es indudable que si se tratase de esa manera a
un hombre que tuviese un sueño regular, no le dejarían cerrar
los ojos por cierto.
De suerte que se requiere mucha prudencia. Por tal motivo
el inventor reclama que se establezca un instituto en que se forme una agrupación
de doctorcillos armonípatas, que atiendan a los enfermos según
todas las reglas.
Al mismo tiempo se fundaran también forzosamente
farmacias especiales, es decir, musicales, que serán oficinas del todo
nuevas; en su trastienda, en vez de drogas, habrá algunos ejecutantes
prontos a distribuir los remedios.
Entra, por ejemplo, un caballero.
-Deseo diez minutos de trombón concentrado para
una neuralgia. ¿Cuánto vale?
¿Trombón puro?
-Sí, sin ninguna adición de clarinete. -Treinta
y siete centavos... le van a servir a usted al punto.
Con solo ver las recetas, adivinará al punto el
farmacéutico de qué enfermedad padece su cliente.
Por ejemplo:
Andantino en si bemol mayor.
Coro, .......... 5
minutos Tambora ........ 1 minuto Contrabajo
....... 7 minutos
Tómese tres veces al día bien mezclado. ¡Diantre!
exclamará el especialista, usted tiene solitaria!
Para las personas, que no puedan salir de sus casas, se
fabricaran placas fonográficas que se enviarán a domicilio,
convenientemente preparadas, según la receta.
Si la humanidad sufre, no será por cierto porque le falten medios de curarse.
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COMENTARIOS SOBRE LIBROS, PARTITURAS
Y DISCOS (PÁG. 21)
Chacona de la Partita nº2 para cuatro Flautas.
Arreglo para cuatro flautas traveseras:
Antonio Arias
Ed. Real Musical
La escritura polifónica de
las Sonatas y Partitas para violín solo de J.S. BACH sugiere la posibilidad
de individualizar las voces. Así, los acordes que en las cuatro cuerdas
del violín resultan arpegiados se convierten en acordes de duración
real. Entre estas páginas excepcionales, la Chacona de la Partita
nº2 se destaca por su profundidad y por la riqueza de su inspiración.
Aunque ningún arreglo pueda
compararse al original, la belleza de la obra ha inspirado versiones para
piano (J. Brahms y F. Busoni), violin y piano (R. Schumann y F. Mendelssohn),
guitarra (A. Segovia), o flauta (F. Bellon).
El cuarteto de flautas no solo aporta una nueva visión de la obra, sino que permite mantener la escritura muy cerca del original y además completar algún acorde que no estaba en el violín por razones técnicas. La cuarta flauta (en Sol) completa el cuarteto cumpliendo la función de la cuerda grave del violín. En la transcripción se ha procurado en todo momento un máximo respeto al texto original y a sus articulaciones. Excepcionalmente, se proponen pequeñas diferencias en ellas y se ha completado algún acorde. En las partes de flautas en Do, aparece algún Si grave que puede tocarse si se dispone de pata de Si. De no ser así, no se tocará dicha nota, que de todos modos será tocada por la cuarta flauta. El pasaje de los compases 156 a 168 se ha adjudicado a la flauta en Sol por razones de unidad. No obstante, los compases 158-159 pueden ser tocados por la flauta 3 si fuera necesario.
Los matices, ausentes en el
original, se dejan a la libertad de los intérpretes. Igualmente, conforme
a la costumbre en la música barroca, se pueden hacer trinos en las
cadencias de fin de frase.
Se sugiere también una
posible ejecución en coro de flautas, determinado además
períodos de tutti y de soli.
El presente trabajo está
dedicado a la memoria de mi padre, que me hizo amar a Bach y me enseñó
a reflexionar acerca de su interpretación.
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COMENTARIOS SOBRE EL DISCO
MUSICA ESPAÑOLA PARA FLAUTA
DEL SIGLO XIX
Joaquín Gericó
y Francisco Javier López: Flautas
David Hurtado: Piano
Sello: Piccolo PCES007
Bajo el título de Colección
de música española para flauta del siglo XIX, el sello discográfico
“PICCOLO” en colaboración con los catedráticos de flauta Joaquín
Gericó y Francisco Javier López, presentan una serie compuesta
por obras para flauta rescatadas del olvido, tras años de investigación
en España y otros países de la Comunidad Europea.
Dejando aparte la abundante producción
de arreglos de óperas, zarzuelas, y otras obras de menor significación
—aunque no por ello de menor valor artístico— y, que a buen seguro
no se dejarán de registrar en un futuro no muy lejano, hemos centrado
el trabajo en aquellas piezas originales de compositores que a nuestro juicio
son representativos del patrimonio musical para Flauta del siglo XIX en
España, seleccionándose por bloques algunas de las obras más
características.
En este primer disco dedicado a la música para flauta y piano, hacemos especial mención a la figura de Joaquín Valverde Durán, por lo que incluimos además la obra El Recreo, dúos para dos flautas que impregnan de sabor castizo las formas musicales más populares de la segunda mitad del siglo XIX.
Joaquín Valverde Durán,
compositor, flautista y director, nació en Badajoz el 27 de febrero
de 1846. En 1851, con sólo seis años, formó parte como
flautín de la banda militar del regimiento Valencia de Madrid y
en 1859, con trece recién cumplidos, trabajó contratado en
la orquesta del Teatro del Príncipe de Madrid. Ingresó en el
Conservatorio de Madrid en 1863 para estudiar flauta con el muy prestigioso
catedrático Pedro Sarmiento Verdejo, obteniendo el primer premio
de flauta en 1867 y otro primero de composición en 1870. En 1871 obtuvo
un premio de la Sociedad Fomento de las Bellas Artes por su sinfonía
Batilo y es nombrado director de orquesta del Teatro Español, continuando
con la dirección de orquestas hasta 1889. En 1872 comienza su relación
de amistad con Federico Chueca. En 1874 publicó los ocho Estudios
Melódicos para flauta, que dedicados a Pedro Sarmiento y editados
por Romero, estuvieron en el programa de estudios del Conservatorio
de Madrid (denominado en ese momento Escuela Nacional de Música) como
texto oficial. En 1875 nace su hijo "Quinito" (Joaquín Valverde San
Juan, famoso por el género chico) y publica los treinta Preludios ad
libitum para flauta dedicados a Gonzalo Saavedra y Cueto, Marqués de
Bogaraya, editados asimismo por el omnipresente Antonio Romero y Andía.
En 1882, al fallecer Pedro Sarmiento,
opositó sin éxito a la cátedra de flauta de la Escuela
Nacional de Música. Fruto de tal experiencia fue el libro publicado
en Madrid en 1886 por tipografías Sucesores de Rivadeneyra,
La Flauta. Su Historia, su Estudio, en cuyo extenso prólogo da
cuenta de las múltiples anomalías en que se vio envuelta la
oposición.
La revista La España Musical
en su número 4 del año I, Madrid, 28 de diciembre de 1886,
sección "variedades", insertó el siguiente comentario.
"... Con el título de
la flauta, su historia y su estudio, acaba de publicar el distinguido maestro
D. Joaquín Valverde un libro elegantemente impreso por los sucesores
de Rivadeneyra, y dedicado a su entrañable amigo el popular maestro
Chueca. Empieza dando una explicación sobre las causas que han originado
la publicación del libro que son las de dar cuenta de las oposiciones
para profesor de flauta, verificadas en 1882, en las que el autor tomó
parte. La parte instructiva del libro no puede ser más amena y agradable,
en ella da cuenta del origen de la flauta, su historia, sus transformaciones
y reformas, y en fin, cuantas mejoras se han introducido en el referido
instrumento hasta el día. Por último, propone un plan
completo de enseñanza, haciendo un programa detallado a las obras
que, a su juicio debe estudiar el alumno..."
Este interesante libro ha sido reeditado
por los Conservatorios Superiores de Sevilla y Madrid con la revisión
y comentarios de Joaquín Gericó y Francisco Javier López.
En 1896 compartió con Chueca
la cruz de segunda clase del mérito militar que les fueron concedidas
por el gobierno por la "marcha" de Cádiz.
Su relieve principal está
en el cultivo de la música de teatro. Escribió unas treinta
zarzuelas y colaboró con otros compositores como Bretón y
su propio hijo. Destacamos como más populares, La Gran Vía
(1886) y Agua, azucarillos y aguardiente. Falleció en Madrid
el 17de marzo de 1910.
Pieza nº 1: HANDICAP. Antonio Seirietz y Barbán
El Galop para flauta y pianoforte Handicap, dedicado al "Excelentísimo Señor Don Gonzalo Saavedra y Cueto", Marqués de Bogaraya (París1831-Madrid1899), es un claro ejemplo del tipo de música descriptiva tan en boga a mediados del siglo XIX, con la que se intenta imitar todo lo que rodea al hombre, saliéndose del contexto habitual (naturaleza, sentimientos, emociones, etc.), pasando a narrar situaciones como la marcha de un tren o esta misma carrera de caballos que relata Handicap. Antonio Seirietz, plasmó de forma graciosa y muy acertada las vicisitudes por las que atraviesa el desarrollo de una emocionante carrera de caballos desde el principio hasta su fin.
Pieza nº 2: ALBORADA. Constantino de Sidorowitch
Como casi todas las piezas
que conforman este disco, también Alborada para flauta con acompañamiento
de piano, fue dedicada en su día al ilustre flautista aficionado Sr.
Marqués de Bogaraya , flauta honorario de la Real Capilla de Música
de Madrid nombrado por Real Orden de 24 de Julio de 1879 y persona muy influyente
en el panorama musical del último tercio de siglo, contribuyendo
de manera decisiva a la adopción del sistema Boehm en España.
Formaba dúo con el flautista Eusebio González Val y era amigo
personal del rey Alfonso XII, siendo alcalde de Madrid entre 1884 y
1885.
Sidorowitch, que como otros
tantos italianos de su época se afincaron en España por
motivos políticos y que nunca regresaron, para vivir definitivamente
en nuestro país, fue nombrado profesor honorífico de la
Escuela Nacional de Música el 23 de febrero de 1880. Esta pequeña
obra es de carácter marcadamente romántico, tranquilo y sosegado.
Compuesta en 1873, permite a la flauta expresarse con todo su atractivo lírico,
dándonos muestra de la elegancia y cortesía en boga por esos
años y la del propio compositor. Fue editada por Antonio Romero con
el número de plancha A.R. 2772.
Pieza nº 3: SOLO DE FAGOT. Joaquín Valverde Durán
Arreglado para flauta con acompañamiento de piano por el propio Valverde, fue compuesta por éste para ejecutarse a primera vista en las oposiciones a la cátedra de fagot de la Escuela Nacional de Música en 1873, en las cuales formaba parte del tribunal en calidad de secretario. Consta de dos tiempos, Andante y Allegro animato, ya que lo habitual para este tipo de pruebas era escribir un tiempo lento y otro rápido. Antonio Romero editó la partitura en 1874 con el número de plancha A.R. 3052, encontrándose a la venta en su almacén de la Calle Preciados de Madrid al precio de 20 reales.
Pieza nº 4: FRAGMENTO ELEGÍACO. Joaquín Valverde Durán
El 23 de enero de 1886, la Asociación de Profesores de Música y Aficionados que presidía Antonio Romero y Andía, regaló a la reina María Cristina de Ausburgo-Lorena un libro con 52 pequeñas piezas escritas expresamente por los compositores más representativos de la época, con motivo del fallecimiento de Alfonso XII:
“ La Asociación de
Profesores de Música y Aficionados representada por los que tienen
el honor de suscribir esta manifestación, viene en su nombre y en
el del Arte español á ofrecer respetuosamente a V.M. con el
presente modesto libro, la expresión de su más profundo dolor
y el tributo de su adhesión inquebrantable, como débil consuelo
de la tristísima pérdida que llora España á par
de V.M. dirigiendo al propio tiempo fervientes súplicas á Dios
para que le otorgue inefable resignación y la felicidad posible, en
unión de sus Augustas Hijas y de toda la Real Familia.
Dígnese V.M. aceptar
con benevolencia este sincero homenaje de lealtad y compasión y Dios
guarde muchos años la preciosa vida de V.M. para bien de la Monarquía”.
Firmaban los compositores, Antonio
Romero y Andía, Justo Blasco, Tomás Bretón, Antonio
Oliveres, Dámaso Zabalza, Mariano Martín Salazar, Juan Cantó
y Antonio López Almagro.
Con el número 47 del índice,
aparece Fragmento Elegíaco para flauta y piano de Joaquín Valverde.
Durante los primeros meses de este año, Romero empezó a organizar
conciertos con el fin de estrenar dichas obras, cuando llevaban ofrecidos
dos conciertos, la muerte de Antonio Romero supuso la paralización
de los mismos. Se habían estrenado algo más de veinte obras,
sin que la pieza de Valverde pasara por el escenario, y ya no tendría
oportunidad de ser presentada al público. Hoy tenemos la satisfacción
de sacarla a la luz tras ciento quince años adormecida entre
cajas y archivos, para deleite de flautistas y amantes de la música
en general.
Pieza nº 5: EL RECREO. Joaquín Valverde Durán
El álbum de seis piezas de baile arregladas para dos flautas El Recreo es una interesante "suite" de breves piezas, del tipo de música de baile y de salón muy populares en España. Los nombres de las mismas poseen un añadido descriptivo como, Reincidencia; Proemio; En el Redil; Inés; Por el Talle y A Escape, que son, vals, polka, mazurka, schotis, habanera y galop. Fue editada por Romero y Marzo en 1878 con el número de plancha 5180, estando disponible a la venta en versión para dos flautas (versión que hoy presentamos) al precio de 24 reales, y para flauta sola a 12 reales.
Pieza nº 6: PEQUEÑO SOLO DE CONCIERTO. Francisco González Maestre
El Pequeño Solo de Concierto
para flauta con acompañamiento de piano, pieza que consta de tres
tiempos enlazados entre sí, fue publicada en 1879 por Pascual
S. González. Más tarde fue difundida para los aficionados en
la revista La España Musical el 21 de agosto de 1887.
Está dedicada al Marqués
de Bogaraya con quien coincidió en la Real Capilla y con el
que le unía una gran amistad que había cultivado ya con éxito
su padre Eusebio González.
FRANCISCO GONZALEZ MAESTRE nació
en Madrid en 1862, estudió con su padre obteniendo primeros premios
en la Escuela Nacional de Música en donde le sustituyó por
oposición, siendo profesor desde 1887 hasta 1931. Asimismo perteneció
a la Real Capilla entre 1879 y 1931. Fue presidente fundador de la Orquesta
Sinfónica de Madrid (orquesta Arbós) de la cual era flauta solista,
también fue solista de la Sociedad de Conciertos y primer flauta del
Teatro Real. Publicó además, Veinte Ejercicios para la
Flauta sistema Boehm (1889) y Método Elemental para Flauta sistema
Boehm, con una tabla de posiciones para la flauta de cinco llaves. También
mencionaremos, Teatro Real, Historia Viva 1878-1901 (reeditado por Mundimúsica
en 1991), en donde recoge las óperas que se ejecutaron junto a datos
como nombres de artistas, ensayos, sueldos etc. Falleció en
Madrid en 1942.
Pieza nº 7: SOLO EN DO MENOR. Emilio Arrieta Correra
Este solo para flauta con acompañamiento
de piano, fue compuesto para la lectura de repente en los ejercicios de oposición
a la cátedra de flauta vacante en la Escuela Nacional de Música
y Declamación en 1882 por su director en esta época Emilio
Arrieta y, curiosamente no fue utilizado para tal fin al no poder verificarse
los ejercicios correspondientes el día designado, por enfermedad de
uno de los miembros del tribunal. El Solo se sustituyó por otro
que compuso también el propio Arrieta, dedicado --— como otras
tantas piezas escritas para flauta— al Marqués de Bogaraya que
formaba parte del tribunal. Fue editado por Romero con el número de
plancha 5967 y se comercializó al precio de 7 pesetas.
Emilio Arrieta (Puente la Reina 1821-Madrid1894),
autor de las óperas Ildegonda, El Dominó Azul, La Conquista
de Granada, El Grumete y Marina entre otras, nació en el seno de
una familia humilde. Pasó largos años en Italia donde se formó
musicalmente gracias en parte al apoyo del conde de Litta. De vuelta a España
fue profesor de canto de Isabel II, lo que le facilitó en gran medida
situarse entre lo más selecto de la sociedad madrileña de
mediados de siglo, relacionándose tanto con la clase política
y aristocrática como con la intelectual. Intervino en la comisión
que incluyó la Sección de Música en la Academia de
Bellas Artes de San Fernando. Fue director del Conservatorio de Madrid e
hizo adoptar el diapasón normal para todos los instrumentos.
Entre óperas y zarzuelas escribió unas ciento cincuenta obras,
a las que habría que añadir las compuestas para instrumentos.
Discípulos suyos fueron Chapí, Bretón, Serrano y Marqués,
entre los más prestigiosos.
Pieza nº 8: SOLO EN SI BEMOL MAYOR. Emilio Arrieta Correra
La partitura de este solo llevaba
la siguiente nota a pie de página:
“Este es el segundo solo compuesto
para el mismo acto habiéndose retirado el primero por haber manifestado
uno de los opositores recelo de que alguno de los contrincantes pudiese
tener conocimiento de él”.
Fue interpretado a primera vista el 30 de octubre de 1882 por los opositores Joaquín Valverde Durán, Eusebio González Val (que consiguió la plaza), Gregorio Torres y Pérez y Joaquín González Chausa. Al igual que el anterior fue dedicado al Marqués de Bogaraya, y editado por Antonio Romero con el número de plancha 5982, vendiéndose al precio de 8 pesetas.
Los dos solos son de estructura similar,
atendiendo al prototipo de ejercicio de repente. Constan de un pequeño
tiempo lento y otro rápido, con la única diferencia de que
el Solo en Si b. empieza con un Allegro Moderato, intercala el tempo
lento y retoma el primer tiempo para acabar.